Arte y Censura

Arte y Censura

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Todos estamos al tanto del conflicto que hay en España con los límites de la libertad de expresión. A estas alturas todos conocemos el efecto que tuvo la llamada “Ley Mordaza» que el gobierno de Mariano Rajoy implantó y cuyo texto ha llevado a tuiteros, raperos y rockeros a sentarse en el banquillo de los acusados, como si de un tiempo dictatorial anterior se tratara. Hemos observado con decepción cómo la promesa de campaña de los partidos progresistas de derogar esa ley se incumple, se dilata en el tiempo o se reduce a “derogar los aspectos más lesivos» y solo tras arder las calles por el encarcelamiento de Pablo Hasél; tenemos noticias de una acción de gobierno para despenalizar este tipo de actos. Hay muchas formas de abordar el tema, pero este no es un artículo de análisis político ni un ensayo de análisis social. Lo nuestro es el arte y desde esa perspectiva vamos a abordarlo.

Es evidente que hay gente a la que no le gusta la obra musical de Pablo Hasél ni su lírica, pero esto va más allá. No hay que estar de acuerdo con él ni te tiene que gustar su música para reflexionar sobre la protección de derechos fundamentales en el marco general de nuestro país. A lo largo de la historia el arte contestatario ante el poder y las visiones que impone ha sido perseguido. Pero nuestra sociedad no sería la que es hoy sin el arte. El arte es arte y busca provocar emociones, positivas o negativas, pero emociones. El arte a veces alude a nuestro estupor, pretende escandalizarnos, alude a nuestro asco o a nuestras más bajas pasiones. El buen arte busca provocar una reacción en el espectador. No necesita ser bello o agradable para ser lícito y pensar lo contrario es un tener un problema. El cuadro de Júpiter devorando a sus hijos es desagradable donde los haya y sin embargo está altamente valorado en el mercado y apreciado por aquellos que envían hoy a gente a la cárcel porque su arte es desagradable o provocador. Del mismo modo las canciones de Valtonyc o Pablo Hasél pueden no gustar o impactar a parte del público que las escucha, pero no por ello deja de ser lícito. Es arte.

Algo que indigna tanto o más que la censura en sí misma es la doble vara de medir. Tiene reproche penal un rapero por rapear cosas como “Los Borbones son unos ladrones» o cantar sobre revolución y tiros en la nuca, o corren la misma suerte grupos de rock neonazis cuyas letras versan sobre “matar negros», “combatir judíos a sangre y fuego» o “cacerías de guarros» refiriéndose a hippies y punkys.  En la opinión de quien aquí os escribe, por mucho que me puedan repugna dichas manifestaciones violentas, si es en canciones, ninguno de ambos casos merece reproche alguno dado que se trate de arte y por su misma naturaleza es ficción. En cambio los mensajes en los discursos de la División Azul en sus manifestaciones de cada año invitando a combatir al judío en las calles de Madrid, discursos cuya invitación no es ninguna ficción sino apología real del fascismo y la violencia, son escoltados por las fuerzas de orden público sin consecuencia alguna. Si aceptamos que el arte es reprochable, todos los directores de cine que hayan estrenado una película de acción deberían desfilar hacia el “trullo”. Nadie ha matado en su obra a más gente que ellos. Porqué en el cine tenemos claro el absurdo que supondría, en la pintura, en la escultura que muestra a veces personas decapitadas, amputadas o deformes pero no lo tenemos claro en lo referente a la música?

Ayax tuvo que sentarse en el banquillo bajo amenaza de 3 años de cárcel y multa de 30.000 euros por un verso en una de sus canciones que versa “para qué sirven los maderos, si no es para hacer fuego?”. La denuncia cayó por su proio peso poque la fisclía no pudo demostrar que se refiriesen a la policía y no a trozos de madera como él mismo cuenta, pero le hicieron pasar por el mal trago de un juicio. El líder del grupo Def con Dos y un sinfín de artistas se han visto ya en esa tesitura en España, llegando inclusive a instancias europeas. De hecho España es el segundo país por detrás de Irán en número de artistas condenados o bajo amenaza de condena por ejercer el derecho de su libre expresión artística. Expreso mi más firme repulsa ante este hecho y mis compañeros en el equipo de White Coast Music opinan lo mismo. El arte es ficción y debe ser respetado porque en el arte todo cabe. A quien no le guste, tiene la posibilidad de no consumirlo y ahí debería terminar la cuestión.

No admitimos la censura en el arte venga de donde venga. Ni de foros asociados a la derecha ni a la izquierda ideológicas. También hemos contemplado con horror como en nombre del feminismo se han suspendido conciertos por todo el país a artistas cuyas letras u obra ha sido considerada por la opinión de alguien con fuerza para bloquear iniciativas artísticas como machistas o inadecuadas por su contenido sexual explícito. C. Tangana, Kaydy Cain, SFDK o Kidd keo son artistas que han tenido que soportar esa presión. El foro feminista ha caído en el absoluto ridículo incluso valiéndose de sus relaciones en determinados ayuntamientos para bloquear la posibilidad de programar actuaciones de un género por definición etiquetándolo de apología del machismo como sucede con el caso del reggaetón; dejando clara su incultura musical y su fanatismo de parte en esta cuestión. Personalmente tolerancia cero con cualquier acto machista o discriminatorio en la vida real, pero toda la libertad en el arte que se hace y que se oferta. En el arte y la ficción libertad de expresión, el mal gusto no es censurable.

DAR SALIDA A LA FRUSTRACIÓN

A todos nos ha sorprendido la corta edad de los participantes en los disturbios por el encarcelamiento de Pablo. La televisión ha generado un falso debate de bandos y bandas criminales. Es cierto que hay un corto número de reincidentes en las tácticas de guerrilla urbana que vemos en las imágenes al final de las protestas, al igual que es cierto que las fuerzas del orden tienen un manual de como hacer estallar estas situaciones para poder actuar y dispersar. Pero que motiva el comportamiento violento de gran parte de los jóvenes que vemos en esa tesitura? En mi opinión es su percepción clara de que son la primera generación, en muchas décadas cuanto menos, que va a disfrutar de menos oportunidades que sus padres sin que medie una situación de guerra, el percibir el sistema como un criadero de corrupción política y económica constante de la derecha, de la izquierda, de los liberales y de los nacionalistas, las promesas incumplidas y un largo camino de retrocesos en conquistas sociales que se creían conquistadas y seguras tiempo atrás. Ese escenario genera frustración.

Si la frustración no encuentra salida porque se coartan sus medios de expresión lícitos de un modo impune incluso en el arte, dicha frustración se acumula, se concentra y termina explotando por lo general de modo violento.  Sublimación es la palabra. Si esa rabia e indignación tiene lugares donde poder ser expresada se sublima, cuando esas salidas se coartan, se genera una olla a presión sin válvula de escape que supone un polvorín y estalla de la peor manera. El arte es ficción en la que todo cabe y hago mía la frase que dicta que “Si no nos dejan soñar, no les dejaremos dormir”.      

                                                                                                         GUS AÑEJO.